Por Dabbin Cole
Hace algún tiempo ya, antes de dedicarme a MasterKey a tiempo completo, me desempeñe en muchas labores distintas. Entre ellas, profesor de secundaria. Si alguno de mis profesores esta leyendo esto, probablemente se estarán riendo a carcajadas, al recordar que clase de estudiante era yo… ehem…. Todo un santo. Durante este tiempo, pude ver de cerca la manera de pensar de los muchachos, y me recordaba mucho cuando yo, no hacia mucho tiempo, tenia su misma edad y pensaba igual o parecido a ellos.
De todo, lo más interesante era que uno (a esa edad) pensaba que cuando salía del colegio había alcanzado el máximo objetivo de la vida, creía uno que tenia todo el mundo a sus pies, y que de aquí en adelante, todo iba a ser mas fácil. Los que ya superamos esa etapa, sabemos que nada esta mas lejos de la verdad. Es aquí cuando el verdadero juego de la vida comienza.
Trasladando esto al plano espiritual, podemos comparar esto con aquellos momentos cuando necesitamos que Dios se manifieste en nuestras vidas de manera sobrenatural, que se manifieste con un milagro. Como El es un Dios de amor, y ve que esto que le pedimos esta alineado con su corazón, nos concede este milagro y nuestra alegría no es para menos. Suele suceder que luego de este momento, nos relajamos y nuestra conexión espiritual tiende a decaer un poco, porque ya nos hemos dado por satisfechos. Esto me recuerda el episodio de la toma de Jericó por parte del pueblo de Israel, y lo que sucedió justo después(Josué 6 y 7). Dios había hecho un milagro (otra vez) sobrenatural al entregar Jericó en las condiciones que lo hizo. Las condiciones en las cuales llego esta victoria sobre esta ciudad virtualmente imposible de penetrar los hacia pensar que eran capaces de lograr cualquier cosa. Su siguiente misión era el pequeño pueblo de Ai. En comparación a su reto anterior, este parecía mucho más fácil, mas accesible y por consiguiente, pensaron que requería de un esfuerzo menor de su parte. Se confiaron y, sin consultar con Dios, fueron a luchar contra este pueblo con un ejercito reducido. Para sorpresa de ellos, fueron derrotados por un ejercito aguerrido de pocas personas, pero con muchísimo carácter. Al ver esto, su confianza en Dios quiso decaer y aún el mismo Josué no se explicaba que había sucedido. Hubo otras circunstancias que también colaboraron con la derrota, pero quisiera concentrarme en un aspecto en particular, la confianza en uno mismo o en nuestras propias capacidades y poner a Dios en un segundo plano justo después de que el acaba de vencer por nosotros.
Cuando Dios pelea por su pueblo las batallas, es en pos de un objetivo supremo, un objetivo que con nuestras mentes humanas es imposible ver de manera completa. Una batalla solo es eso, una batalla. Ese milagro, esa petición que Dios te concedió solo es parte de algo más grande. No se puede perder de vista que hay una guerra por vencer, y las guerras se componen de muchas batallas. Al igual que cuando salimos del colegio, esto solamente es una etapa más. Todavía tenemos por delante el resto de nuestras vidas. Seguir estudiando en la universidad, casarse, tener hijos, encontrar un buen trabajo o empezar un negocio… sea lo que sea nuestro proyecto de vida, es necesario mantener en mente que esto apenas comienza. De igual forma, Israel perdió de vista que solamente con Dios iban a poder conquistar Canaan. El prometió que la tierra iba a ser de ellos, pero Dios debía siempre ser quien dirigiera toda la operación. El momento que esto se pierde de vista, los problemas comienzan.
Cuando Dios hace algo grande por nosotros, recordemos siempre que apenas esta empezando. Tiene mucho mas guardado para nosotros, pero la única condición que pone es que confiemos en el y que nunca nos separemos de su lado.
Entre las enseñanzas de Jesús encontramos un texto donde el dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
Así que amigos míos, si están por salir del colegio, no bajen la guardia… hay que seguir estudiando, seguir planificando con Dios lo que viene por delante. Si Dios te acaba de conceder una petición especial, no dejes de orar ni de estar en comunión con El. Hay mucho más por venir y Dios te lo quiere mostrar!
Bendiciones mil a todos!!!